¿ELEGIMOS UNA CARTA O HAY CARTAS QUE PARECEN ENCONTRARNOS?

Hay cartas que vemos cientos de veces y no nos producen demasiado.

Y un día, sin saber muy bien por qué, una de ellas nos detiene.

La conocemos.

Sabemos qué representa.

Incluso podemos haber trabajado muchas veces con ella.

Pero ese día es diferente.

Algo nos toca.

¿Cambió la carta?

No.

Cambiamos nosotros.

Miramos desde el momento que estamos viviendo

Nunca observamos una imagen desde un lugar completamente neutral.

La miramos desde nuestra historia y también desde nuestro presente.

Por eso una carta puede adquirir sentidos diferentes en distintos momentos de nuestra vida.

El Ermitaño puede sentirse como soledad durante una etapa y, años después, representar una necesidad profunda de silencio.

La Torre puede sentirse como amenaza cuando intentamos sostener algo y como liberación cuando finalmente estamos preparados para dejarlo caer.

El Loco puede parecernos irresponsable en un momento y profundamente libre en otro.

No necesariamente cambió nuestro conocimiento sobre el Tarot.

Cambió nuestra relación con aquello que la carta representa.

La carta que incomoda también habla

Tenemos tendencia a acercarnos a aquello que nos gusta y alejarnos de aquello que nos incomoda.

Pero cuando trabajamos con imágenes, el rechazo también puede convertirse en información.

No para asumir inmediatamente que “si rechazo algo es porque eso soy”.

Sería demasiado simplista.

Pero sí para preguntarnos:

¿Qué tiene esta imagen que me resulta tan difícil mirar?

A veces lo que nos encuentra no es la carta más hermosa.

Es justamente aquella frente a la que preferiríamos pasar rápidamente.

Una experiencia

Extendé los Arcanos Mayores boca arriba.

No preguntes nada.

Recorrelos lentamente y elegí dos cartas:

una que te atraiga especialmente y otra que rechazarías.

Colocalas frente a vos.

Y preguntate:

¿Qué tiene una que deseo acercar a mi vida?

¿Qué tiene la otra que preferiría mantener lejos?

Después hacete una tercera pregunta:

¿Dónde aparecen actualmente esas dos fuerzas en mi vida?

Quizás descubras algo interesante:

a veces no somos nosotros quienes encontramos una carta.

A veces llegamos a un momento de nuestra vida en el que finalmente estamos preparados para verla.

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