A veces miramos una carta y nuestro cuerpo responde antes de que sepamos explicar por qué.
Nos tensamos.
Respiramos diferente.
Sentimos rechazo.
Nos acercamos.
Queremos dejar de mirarla.
Algo se mueve.
Y recién después aparece el pensamiento.
No todo empieza en las palabras
Estamos muy acostumbrados a intentar comprendernos pensando.
Pero nuestra experiencia también ocurre en el cuerpo.
Una imagen puede despertar una sensación, una memoria o una emoción antes de que podamos construir una explicación.
Eso no significa interpretar cualquier sensación como una verdad absoluta.
Significa incluirla como información.
Probá mirar de otra manera
Sacá una carta.
Durante los primeros treinta segundos, prohibite interpretarla.
No pienses qué arcano es.
No recuerdes lo que estudiaste.
Solamente observá tu cuerpo.
¿Cómo respirás?
¿Hay alguna zona que se tense?
¿Querés acercar o alejar la carta?
¿Qué emoción aparece?
Después sí.
Mirá la imagen.
Interpretá.
Pensá.
Relacioná.
Y compará:
¿qué sabía tu cuerpo antes de que empezaras a explicarte la carta?
No necesitamos elegir entre razón, emoción, cuerpo o símbolo.
Somos todo eso al mismo tiempo.
Y quizás por eso una mirada integral puede permitirnos descubrir cosas que, mirando desde un único lugar, permanecían invisibles.
